En las oscuras y profundas sendas de la historia, el lema templario "Non nobis, Domine" ha resplandecido como una antorcha de humildad y renuncia. "No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da gloria" es una invocación sagrada que no se limita a un simple acto de devoción; es una declaración existencial, una profunda rendición ante lo divino. Este lema, extraído del Salmo 115:1, ha marcado a lo largo de los siglos la esencia misma de lo que significa ser un caballero templario: renunciar al ego, a la gloria terrenal, y entregarse a una causa mayor. Pero, más allá de su significado histórico y espiritual, nos invita a reflexionar sobre una lucha interna que, aunque olvidada por muchos, sigue siendo la verdadera batalla de la vida: la lucha contra el ego. La espada que corta el ego En la vía caballeresca , el camino del caballero templario no es solo uno de fuerza física ni de batallas externas. No es la lucha contra enemigos visibles, sino una guerra m...
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